Así fue la dura educación de Isabel la Católica

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¿Alguna vez te has preguntado cómo fue la educación de Isabel la Católica? Llegar a ser reina de Castilla fue un camino intenso y duro.

La monarquía en Europa cuenta con una historia muy interesante. Actualmente su papel no es tan determinante, pero en tiempos anteriores sí que lo fue. Hoy nos centramos en la historia de la educación de una reina tan importante como Isabel de Castilla.

 

¿Qué tuvo de especial la educación de Isabel la Católica?

La separaron de su madre a la fuerza y sufrió las intrigas de su hermano Enrique IV. Esto la convirtió en una mujer cautelosa pero firme en su voluntad:

  • Nació en 1451 en Madrigal de las Altas Torres. Sus padres eran Juan II de Castilla e Isabel de Portugal. 
  • Su padre tenía un hijo de un anterior matrimonio con María de Aragón, Enrique, quien estaba destinado a ser el sucesor del trono. 
  • Más adelante, en 1453, su madre dio a luz al infante Alfonso, que la adelantaría en la línea sucesoria.

Por lo tanto, Isabel estaba destinada a ser simplemente una infanta cuyo matrimonio favoreció los intereses de la corona.

 

Una dura infancia

Sus primeros años estuvieron marcados por la enfermedad de su madre, quien sufría gran inestabilidad mental. A la muerte del rey, ésta se instaló en Arévalo con sus hijos y unos pocos cortesanos. Vivieron lejos de la corte, pasando estrecheces económicas y afectados por la demencia de Isabel de Portugal.

Esto hizo que fueran los nobles castellanos quienes se ocuparan de la educación de los infantes. Gonzalo Chacón, marido de la camarera mayor de la reina, ejerció de padre junto con el dominico fray Lope de Barrientos y el prior Gonzalo de Illescas.

De la formación moral de Isabel se encargó un fraile agustino, Martín Alonso de Córdoba. Su figura es clave para entender la educación de la joven, pues su educador insistía en que la mujer debía ser “vergonzosa, humilde, obsequiosa y piadosa”. Esto se recogía en el tratado pedagógico “El jardín de nobles doncellas” que el religioso escribió para ella.

 

Una joven estudiosa, bella y valiente

A pesar de que la necesidad de formación intelectual no se extendía a las mujeres, Isabel aprendió:

  • a leer
  • a escribir
  • a las artes como bailar, la música, la retórica y las labores

Además, como su padre, era aficionada a las novelas de caballería y los bailes populares, así que aprendió a montar a caballo y a cazar.

En 1948 muere su hermano Alfonso, quedando ella entonces como candidata al trono. Sin embargo, esto no favoreció su educación como posible futura reina. Fue ella misma quien, años después, quiso aprender y se rodeó para ello de los mejores maestros.

Estando ya casada con Fernando de Aragón, Isabel decide tomar clases de latín. Esto es sorprendente porque, para su edad, ya se le consideraba “muy mayor”. Además, su inteligencia le permitió dominar el idioma en pocos meses.

 

Una importante biblioteca y un significativo mecenazgo

La educación de Isabel de Castilla nunca terminó, ya que aunque no asistiera a clases, creó una importante biblioteca de la que seguir nutriéndose:

  • Sus asesores fueron Beatriz Galindo, humanista y maestra de la Reina, y el claustro de la Universidad de Salamanca.
  • Cabe destacar la figura de Beatriz Galindo, quien fue educada desde niña en lenguas clásicas como latín y griego. Lo único que no le enseñaron fue la retórica, pues se consideraba un saber propio de los hombres como preparación para la política y la guerra.
  • Esta biblioteca es la que daría lugar después a la maravillosa biblioteca de El Escorial, creada por su bisnieto Felipe II.

Gracias a su educación, Isabel la Católica actuó como mecenas de diversos ámbitos de la cultura y el arte. Esto hizo que su corte fuera muy culta y con mucha presencia femenina.

Esta reina se aseguró de incorporar a las mujeres al mundo del conocimiento y el saber, siendo ella un gran ejemplo. Gracias a estas pioneras surgieron otras muchas mujeres importantes a lo largo de la historia.