La historia de Five Points, el barrio más peligroso de Nueva York

historia de Five Points

La historia de Five Points empieza en un lugar que hoy cuesta imaginar como uno de los rincones más duros de Manhattan. Estamos en Lower Manhattan, muy cerca de donde ahora se encuentran Chinatown, el Civic Center y Columbus Park. En el siglo XIX, sin embargo, las calles eran estrechas, los edificios estaban abarrotados y la pobreza formaba parte del paisaje. No era precisamente el Manhattan de las postales.

La clave está en el terreno. Five Points se levantó sobre la zona que había ocupado el Collect Pond, un lago de agua dulce que terminó contaminado y fue rellenado a comienzos del siglo XIX. Después llegaron nuevas calles y viviendas. Así nació una de las zonas más densas de la ciudad. Y, además, se convirtió en hogar de inmigrantes irlandeses, población negra y otras comunidades que buscaban un sitio barato donde vivir.

Todo esto ocurrió durante una etapa decisiva del nacimiento de Nueva York como gran ciudad industrial y comercial. La población crecía a toda velocidad y miles de personas llegaban sin dinero ni contactos. Five Points recibió a muchos de ellos. El problema es que las viviendas y los servicios no crecieron al mismo ritmo. Así que el barrio acabó mezclando hacinamiento, enfermedades, negocios, bares, iglesias, teatros, prostitución, política y delincuencia en unas pocas manzanas. Una combinación explosiva, vaya.

La historia de Five Points: cuando vivir allí era otra historia

El nombre no tiene misterio, aunque el lugar sí. Five Points nació alrededor de la intersección de cinco calles: Mulberry, Anthony, Cross, Orange y Little Water. Algunas cambiaron de nombre y Little Water desapareció, pero aquella peculiar confluencia dio nombre al barrio. El centro de la zona estaba cerca del actual Columbus Park.

La historia de Five Points también está marcada por el famoso Old Brewery. Había sido una fábrica de cerveza y terminó convertido en una vivienda colectiva tremendamente degradada. Las condiciones eran tan malas que se convirtió en uno de los símbolos del barrio. En 1852 fue demolido y poco después se levantó allí una misión cristiana. Es un detalle importante: Five Points no fue simplemente un escenario de delincuencia. También hubo movimientos religiosos y sociales que intentaron mejorar la vida de sus habitantes.

El barrio que aterrorizaba a los visitantes

Las crónicas de la época ayudaron a crear la fama de Five Points. Charles Dickens visitó la zona en 1842 y quedó horrorizado por lo que encontró. Otros visitantes hicieron algo parecido: llegaron, observaron la miseria y contaron la experiencia de una forma que, en ocasiones, mezclaba hechos reales con auténtico sensacionalismo.

Y motivos no faltaban. Las calles podían estar llenas de barro y residuos, las viviendas sufrían una enorme falta de ventilación y el acceso a agua y saneamiento era deficiente. Las epidemias de cólera y otras enfermedades golpearon con fuerza a las zonas más pobres de la ciudad. Además, existían bandas callejeras y una fuerte actividad política en torno a clubes y organizaciones locales.

Pero aquí aparece una contradicción interesante. El barrio Five Points tenía fama de ser un agujero de delincuencia y, al mismo tiempo, era un lugar con una vida social y cultural enorme. Había salones de baile, teatros baratos, iglesias, asociaciones y espacios políticos. También convivían comunidades distintas, aunque esa convivencia estaba lejos de ser pacífica.

La población negra tuvo además un papel importante en la vida del barrio. Five Points fue uno de los primeros espacios urbanos de Nueva York donde población negra libre e inmigrantes europeos convivieron de forma muy cercana. Había tensiones raciales, por supuesto, pero también familias, negocios, iglesias y asociaciones que construyeron allí su propia comunidad. La historia resulta bastante más compleja que la imagen de una calle llena de borrachos y matones.

  • El famoso cruce de las cinco calles: Mulberry, Anthony, Cross, Orange y Little Water formaban el punto que dio nombre al barrio. Hoy varias de esas calles tienen otros nombres y Little Water ya no existe.
  • El Collect Pond cambió el destino de la zona: el antiguo lago fue rellenado después de años de contaminación. El terreno resultante era húmedo e inestable, algo que complicó todavía más las condiciones de las viviendas.
  • El Old Brewery se convirtió en símbolo: la antigua fábrica de cerveza acabó transformada en una vivienda colectiva asociada a la pobreza extrema. Su demolición en 1852 fue uno de los primeros grandes cambios físicos del barrio.
  • Five Points también tuvo vida cultural: salones de baile, teatros y otros locales formaban parte de la vida cotidiana. Incluso existe una fuerte relación histórica entre Five Points y las primeras formas del baile que acabarían influyendo en el tap dance, aunque atribuirle la «invención» del género resulta demasiado simplista.
  • La reforma urbana acabó cambiándolo todo: durante las últimas décadas del siglo XIX se demolieron algunas de las zonas más degradadas. El trabajo de reformadores como Jacob Riis contribuyó a denunciar las condiciones de las viviendas y a impulsar cambios en el urbanismo y la vivienda.
  • El barrio desapareció, pero el lugar sigue ahí: gran parte de la antigua zona de Five Points quedó transformada por nuevas calles, edificios públicos y espacios verdes. Columbus Park ocupa una parte del área histórica. Caminar hoy por allí exige bastante imaginación: cuesta creer que esas mismas calles fueran descritas como uno de los barrios más temidos de Nueva York.

La historia de Five Points demuestra que una ciudad no se entiende solo mirando sus grandes edificios. También hay que mirar lo que hubo debajo, detrás y entre ellos. Aquel pequeño barrio de Lower Manhattan concentró pobreza, inmigración, racismo, delincuencia, religión, cultura y política en unas pocas manzanas. Y quizá esa sea la parte más interesante: Five Points no fue solo el barrio peligroso que después convirtió Hollywood en leyenda. Fue también uno de los lugares donde Nueva York aprendió, a golpes, en qué clase de ciudad quería convertirse.

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